"Pura Vida" expresión de satisfacción usada en Costa Rica para manifestar pasión por la vida. Este blog nace con la intención de mostrar algunas de mis imágenes captadas en espacios naturales y rurales singulares. Con él, pretendo fomentar en el espectador un espiritu sensible para valorar y respetar el medio rural y natural.





¡Esto del medio ambiente! ¿Será porque ya destruimos la mitad?


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martes, 21 de junio de 2011

DESHIELO. SIERRA NEVADA. GRANADA













martes, 14 de junio de 2011

martes, 7 de junio de 2011

jueves, 2 de junio de 2011

RIO BOROSA. P.N. SIERRAS DE CAZORLA, SEGURA Y LAS VILLAS. JAEN. ESPAÑA

Si una región se pudiese comparar con un organismo, podría decirse que la sangre y la linfa de Andalucía discurren por su geografía de Este a Oeste, recibiendo los aportes de la tierra a la vez que la fecundan y la nutren, a ella y a sus pueblos. Y manteniendo el paralelismo podría decirse quizás que el corazón de la región se encuentra en la Cordillera Prebética.
Las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, en Jaén, hasta cuyos trancos (pasos de montaña) y estribaciones trepa el extenso olivar del Sur tapizando de verde ángulos desconocidos en el resto de la Península, componen el órgano desde el que parece desparramarse, por buena parte de la región, ese sistema arterial que suministra el dorado tesoro de las despensas españolas, fina mixtura de fruta y de sol.
En cambio el interior de ese portentoso órgano vital, compartimentado en infinidad de oquedades, cuencas, barrancos sinuosos y abruptos declives de los anchos campos kársticos que quedan al Este, custodia el nacimiento del sistema linfático de Andalucía. Esta es la señorial cuna del Río Grande (Guad-al-quivir), cuyo caudal seguirá aumentando en lugares como Palma del Río, en Córdoba, con las aguas del Genil, hasta formar el brazo fluvial que permea las marismas de Cádiz y de Huelva tras haber regado las fértiles llanuras sevillanas.
El Barranco del Río Borosa es uno de esos botones de muestra que pueden refutar cualquier estereotipo sobre esta tierra. Flanqueado por espectaculares paramentos pétreos, que forman las renombradas Cerradas de Elías y del Puente de la Piedra, fluye bravo este río de montaña que recibe las aguas de varios arroyos caudalosos, como el Arroyo de las Truchas, antes de entregar las suyas al Guadalquivir en el paraje de la Torre del Vinagre.
Después de la ruta que nos ha conducido desde la Piscifactoría hasta el Tranco de los Perros, por Los Villares y La Asomadica, y desde allí hasta el Salto de los Órganos, por los Cintos del Banderillas; los acalorados caminantes quedamos forzosamente traspasados por los susurros y el frescor del cristalino fluido, omnipresente desde las grietas, las marmitas de gigante y las fuentes de piedra como la de la foto, adornada por el culantrillo, hasta las rugientes colas de caballo, los espumosos rápidos y los pacíficos remansos.
Así, el tramo de regreso a la Piscifactoría se convierte en una marcha plácida, terapéutica. Acto seguido aquel otro bálsamo, que espera en la alacena, se nos viene a la cabeza; ya se verá después si se tercia verterlo en unas rebanadas o en unas rodajas.

Carlos G. Salazar











miércoles, 18 de mayo de 2011

TORCAL DE ANTEQUERA. PARAJE NATURAL. MALAGA. ESPAÑA

Permitidme sólo unas notas acerca de un lugar que, desde la infancia tardía, ha evocado en el que escribe las impresiones y los recuerdos precisos de la primera excursión y, posiblemente, el recuerdo atávico de la seguridad brindada por esa fortaleza prehistórica; impresiones y recuerdos entre los que predomina el desasosiego que produce su desnivelado y pedregoso acceso.
A más de 1.000 metros sobre el nivel del mar, el Torcal de Antequera retiene las últimas brisas marinas en sus tajos, laderas y callejones laberínticos. A lo lejos, en los días de tormenta, las nubes orográficas que se adhieren al lapiaz parece que formasen los estratos inferiores de los cúmulo-nimbos. Y, cuando se camina por la meseta, inquieta recorrer los pasillos ocupados por la neblina, de la que súbitamente surgen apariciones fantasmagóricas.
Para el hombre del Neolítico, el Torcal debió de ser no sólo morada sino también un santuario de tótems incomprensibles, figuras emergidas del fondo marino jurásico para ser modeladas por la erosión, hoy sí lo sabemos. Las cuevas del Toro y de Marinaleda dan fe de la temprana presencia humana, así como los restos fósiles señalan aquellos otros antecedentes geológicos.
Al despejarse los cielos, desde esta atalaya y refugio excepcional se domina un territorio de llanos y humedales con abundante fauna salvaje, incluidas las aves migratorias que se avituallan y descansan en dormitorios como el de la Laguna de Fuente de Piedra, a unos 25 kilómetros al Noroeste.
Por lo que respecta a la historia, los restos de calzada romana del Puerto de la Escaleruela atestiguan la importancia de la encrucijada, entre las provincias del interior y la desembocadura del Guadalhorce y la capital de Málaga, al Sur.

Carlos G. Salazar









martes, 19 de abril de 2011